Cuando el mundo va al revés

Octubre 12, 2009 at 3:32 pm (sociedad) (, , , , , , , , )

Obama

Hace poco se anunciaron los ganadores de los prestigiosos premios nobel. Todo el mundo sabe perfectamente que en cuanto se tiene un par de contactos, el premio esta hecho, pero lo de este año llega a ser un tanto prematuro.

A mi Obama me gusta como persona y por lo que representa, es un hombre con las ideas claras y con personalidad fuerte. Ademas, sabe como dirigir a las masas. Pero de ahi a que, en los 7 meses que lleva en el gobierno, reciba el premio nobel….

Podemos entender que se lo den por lo que representa, por la llamada a la esperanza, por la lucha que esta llevando por conseguir la paz (a su manera), etc. Pero, ¿qué ocurre en su país?. La corrupción está a la orden del día y, lo más grave de todo, la pena de muerte sigue siendo un recurso legal en los juicios. La pena de muerte, algo tan prosaico y retrogrado en la mayor potencia mundial y que, paradojicamente, lo gobierna el ganador del premio nobel de la paz. Algo aquí va un poco mal, ¿no?.Y si no, abajo os dejo un relato de un hombre que sobrevivió a su ejecución tras recibir 18 pinchazos de la inyección letal.

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DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:

1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.

2. Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009. La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.

3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.

4. Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo que había encontrado.

5. Después de que viniera la enfermera, los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.

6. El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto. Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar mis argumentos en favor de un recurso.

7. Sin embargo, alrededor de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.

8. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra una mujer blanca.

9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.

10. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.

11. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.

12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: “No”, y se fue.

13. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.

14. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.

15. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.

16. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.

17. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me relajara.

18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con mi abogada.

19. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.

20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera “un veinte” y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.

21. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.

22. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el hecho de que podían ver las venas.

23. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para informarle de la situación.

24. Cuando se fueron los enfermeros y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.

25. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las zonas que tenían hematomas.

26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.

27. A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.

28. Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.

29. Los funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.

30. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico la próxima semana.

31. Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El declarante no tiene nada más que decir.

Rommel Broom

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fuente: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/pinchazos/mataron/Romell/Broom/elpepusocdmg/20091011elpdmgrep_1/Tes

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Añoranza perdida

Octubre 10, 2009 at 3:38 am (avila)

Todo transcurre a lo largo de un día totalmente psicodélico y parafernálico (Obama gana el premio nobel de la paz (una chorrada de premio, ya podían invertir el dinero en otras cosas) y detienen a un genio que trabajaba en el cern  porque resulta ser terrorista de Al Qaeda). Pero esto no termina aquí. Hoy viernes, como cada fin de semana,regreso a casa para pasar los días con la familia y con el resto de amigos. Es entonces cuando sale por ahí durante la noche y valora las cosas como realmente debe hacerlo.

Por la noche estaba sentado a eso de las 2:20 de la madrugada en la plaza de Italia, descansando y hablando con mi amigo Bruno cuando, en un banco cercano al nuestro, se sientan unos prematuros subnormales y realizan un intento de hablar con nosotros, pero debido a la cantidad de alcohol que llevarían en la sangre y que la única y solitaria neurona que poseen les dejo de funcionar cuando se calleron de la cuna no les salió muy bien. Primero nos piden un cigarro (ninguno fumamos y les contestamos educadamente que no tenemos), despues nos piden un pañuelo (esta vez si que tenía, pero que vaya a tocar las partes a su querido padre); despues nos piden mi jersey… Y es entonces cuando decidimos levantarnos y dejar a los niñatos alcoholizados sentados en el banco y riendose de nosotros (hay que decirlo todo). Pero obviamente no ibamos a ser tan estúpidos de rebajarnos a su nivel y meternos en problemas serios. Quiza un guantazo les hubiese quitado la tontería de encima, pero nunca he tenido ese tipo de enfrentamientos con nadie y mucho menos voy a hacerlo ahora (cuando uno es mayor de edad, apenas pisa por aquí, no soluciona las cosas de esa manera y siendo ellos unos niños).

Entonces uno se da cuenta de ciertas cosas: Paso 5 días a la semana en Valladolid (ya que estudio allí). Nunca he tenido ningún problema con nadie, allí cada uno va a su bola y no se mete en pifostios. Vengo 2 días a Ávila y ya hay 4 niñatos que van tocandome las narices.

Que agusto se vive fuera de este pueblo (tenía que decirlo).

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